Ray Cadó

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Juglares Medievales: los Primeros Periodistas de la Historia

En una época donde la lectura estaba restringida a la nobleza y el clero, las noticias viajaban enormes distancias en forma de versos. No en latín, sino en lenguas autóctonas a las que después llamaríamos lenguas romances.

Los encargados de llevar la información desde las ciudades a las más pequeñas aldeas eran los juglares: artistas itinerantes que vivían de la buena voluntad del pueblo, llevándoles a cambio espectáculos, amuletos, medicinas y noticias, reales o imaginarias.

Así, estos humildes artistas ambulantes ayudaron a extender las nacientes lenguas romances, tanto como a difundir una imaginería común que se nutría de hechos reales, más o menos exagerados, así como de fantasías más vívidas que una puesta de sol.

Juglar medieval llega a una aldea con noticias al atardecer
Los juglares llegaban a las aldeas cargados de noticias, historias y espectáculos: eran los primeros periodistas de la historia.

Tipos de juglares medievales

No todos los juglares hacían lo mismo ni vivían de la misma manera. Existían muchos tipos, cada uno con su especialidad y su público.

TipoEspecialidad
ÉpicosInterpretaban cantares de gesta, es decir, poemas narrativos sobre hechos históricos como grandes batallas en castillos y plazas, con el fin de enaltecer las hazañas de los reyes y los grandes héroes militares de la época.
LíricosSe dedicaban a declamar o cantar poemas sentimentales, a menudo escritos por trovadores. También interpretaban canciones más ligeras sobre temas amorosos.
GoliardosClérigos o estudiantes vagabundos que interpretaban canciones satíricas y de taberna. Irreverentes por naturaleza, se burlaban de todo y de todos.
ZaharronesActores que utilizaban disfraces, máscaras y gestos grotescos en sus espectáculos. Eran muy populares en ferias y mercados.
Trasechadores (juglar de juegos)Magos, prestidigitadores e ilusionistas que utilizaban trucos y juegos de manos para divertir — y a veces para engañar — al público.
MenestrilesA diferencia de los ambulantes, estos músicos se encontraban al servicio de un señor o en la corte. También podían ser acompañantes de algún trovador.
RemedadoresImitaban voces de personas y sonidos de animales. Los más diestros podían interpretar obras de teatro ellos solos, haciendo todos los personajes.
CazurrosJuglares que recitaban cosas sin sentido y sin reglas; sus actuaciones eran disparatadas y cómicas. Considerados de baja estofa, pero no por eso menos queridos por el pueblo.
Juglaresas o soldaderasEllas bailaban y cantaban, y algunas también tocaban instrumentos musicales. Además de ejercer su oficio como ambulantes, podían encontrarse acompañando a los ejércitos o animando las cortes.
CharlatanesVendedores de remedios milagrosos, hierbas mágicas y reliquias falsas. Tenían una labia envidiable y convencían hasta al más escéptico.
DomadoresLlevaban animales amaestrados para sus espectáculos. Los más prestigiosos solían presentarse con osos, que eran la mayor atracción.
Acróbatas o saltimbanquisRealizaban saltos acrobáticos, malabares y ejercicios de equilibrio, regularmente en espectáculos al aire libre. Donde había plaza y público, había función.
Feria medieval con diferentes tipos de juglares: acróbatas, domadores y juglaresas
Épicos, líricos, acróbatas, domadores, charlatanes y juglaresas: cada tipo de juglar tenía su propia especialidad.

Además de por su especialidad, los juglares se clasificaban por su modo de vida. Los juglares libres o ambulantes viajaban de pueblo en pueblo, solos o en pequeños grupos, presentándose en plazas y ferias. Los juglares cortesanos, en cambio, estaban al servicio exclusivo de una corte; algunos llegaban a ascender a bufones del rey.


Diferencia entre trovadores y juglares

Aunque a veces se confundan, había un gran abismo entre trovadores y juglares.

Los trovadores eran nobles o clérigos ilustrados aficionados a componer poesía y música. No podían dedicarse de lleno a ello, porque a la nobleza le estaba prohibido trabajar, y la Iglesia veía muy mal que sus ministros escribieran sobre cosas profanas y en lenguas romances. Así que regularmente usaban pseudónimos o no firmaban sus obras.

Contraste entre trovador componiendo en un castillo y juglar recitando en una plaza medieval
El trovador componía en la intimidad del castillo; el juglar llevaba esas obras al pueblo, de memoria y a viva voz.

Entre algunos de los nobles que se sabe que practicaban el oficio de trovador encontramos a Alfonso X “el Sabio” y a Leonor de Aquitania, sí, la madre de Ricardo “Corazón de León”.

Por su parte, los juglares eran gente de clase baja, analfabetas o con muy poca preparación, que normalmente desarrollaban su trabajo de forma itinerante actuando de pueblo en pueblo a cambio de unas monedas.

Pero ellos eran los encargados de difundir las obras de los trovadores, las cuales aprendían de memoria, llevándolas consigo a recorrer el mundo y a cumplir con el cometido para el que fueron hechas: que la gente las conociera.


El romance medieval: las noticias disfrazadas de versos

De esta manera, las noticias disfrazadas de versos se fueron dispersando a paso de juglar, siendo esperadas con ansia por los campesinos ávidos de enterarse de cuanto ocurría en el mundo conocido.

Es en este momento cuando surge el romance, una forma poética narrativa en octosílabos de rima asonante. Este género fue ampliamente cultivado en la península ibérica durante siglos.

Juglar recita un romance al atardecer en la plaza de un pueblo ibérico
Las noticias disfrazadas de versos viajaban a paso de juglar por toda la península ibérica.

En aquel tiempo los romances se transmitían de forma oral en su gran mayoría. Era necesario tener muy buena memoria para aprender varios. Recordemos que los libros y el papel para escribir eran muy caros, y la mayor parte de la población no sabía ni leer ni escribir.

Aun así, era frecuente que los romances se fueran quedando en los pueblos, en las mentes de algunos de sus habitantes, que los recitaban o cantaban con melodías sencillas y repetitivas durante las noches o en las temporadas de invierno cuando no se podía salir.

Esta particular forma de conservación dio origen a la tradición romancera en varias regiones de España. Los romances fueron pasados generalmente de abuelos a nietos durante siglos. De este modo han llegado hasta nuestros días un gran número de ellos, con variaciones más o menos importantes, lo que nos deja una riqueza enorme al contrastar el mismo romance recogido en regiones distintas.


Los juglares: la biblioteca de los pobres

Tomando todo esto en cuenta, podemos afirmar que aun con todas las limitaciones propias de la época, de alguna manera la información fluía. Por supuesto a un ritmo mucho más lento que en nuestros días, pero en ese entonces la vida era mucho más lenta.

Esto daba lugar a que las noticias no envejecieran tan rápido: al llegar un viajero con algún romance desconocido a un pueblo, este sería tomado como de gran actualidad. Así mismo, los juglares se intercambiaban romances, cuentos e historias para ampliar su repertorio, sin importar mucho que el suceso narrado hubiera ocurrido hace diez o veinte años atrás.

“Los romances eran la biblioteca de los pobres.”

Abuela recita un romance a sus nietos junto al fuego en un hogar medieval
Los romances se quedaban en la memoria del pueblo y pasaban de abuelos a nietos durante siglos.

Tomando en cuenta que los pobres no sabían leer, y en el remoto caso de que alguno supiera, los libros eran demasiado caros para que se los pudiese permitir. Hoy día esto puede sonar cruel, pero sin duda alguna es un reflejo de la situación que se vivía en aquellos años.

Mirándolo desde nuestra perspectiva, podemos pensar que los romances eran el Netflix de la antigüedad y los juglares, los antiguos canales de noticias.


Preguntas frecuentes sobre los juglares medievales

¿Qué tipos de juglares medievales existían?

Existían más de doce tipos: épicos (cantares de gesta), líricos (poemas sentimentales), goliardos (sátira), zaharrones (máscaras y disfraces), trasechadores (magia), menestriles (músicos de corte), remedadores (imitadores), cazurros (comedia absurda), juglaresas o soldaderas (mujeres artistas), charlatanes, domadores y acróbatas.

¿Cuál es la diferencia entre un trovador y un juglar?

Los trovadores eran nobles o clérigos ilustrados que componían poesía y música, pero no podían dedicarse abiertamente a ello. Los juglares eran artistas de clase baja que interpretaban y difundían las obras de los trovadores de pueblo en pueblo, llevándolas de memoria por todo el mundo conocido.

¿Cómo se transmitían las noticias en la Edad Media?

Las noticias viajaban en forma de versos y romances cantados por juglares itinerantes. En una época donde la mayoría de la población no sabía leer, estos artistas ambulantes llevaban información desde las ciudades a las aldeas más remotas, convirtiéndose en los primeros periodistas de la historia.

¿Qué es un romance medieval?

El romance es una forma poética narrativa en octosílabos con rima asonante, ampliamente cultivada en la península ibérica. Se transmitía de forma oral por los juglares y se conservaba en la memoria popular, pasando de generación en generación durante siglos.

¿Qué papel tuvieron los juglares en la difusión de las lenguas romances?

Los juglares fueron fundamentales en la difusión de las lenguas romances. En una época donde el latín era la lengua dominante, los juglares recitaban y cantaban en lenguas autóctonas como el castellano, el occitano o el catalán, ayudando a extender y consolidar estas lenguas nacientes entre el pueblo.


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